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¿Qué son las razones financieras?

Dic 20, 2022

Dentro del mundo de las finanzas corporativas, a los indicadores que se utilizan para medir y evaluar el desempeño de las empresas se les conoce como “Razones financieras”. El propósito esencial de ellas es convertir la información financiera de la empresa en indicadores que nos ayuden a conocer su comportamiento, interpretar mejor los resultados y generar estrategias para mejorar el desempeño a partir de estas.

William Thompson, (Barón Kelvin), quien fue un físico matemático británico con aportaciones importantes en el campo de la electricidad y la termodinámica comentó que “Cuando puedes medir de lo que estas hablando y expresarlo en números, sabes algo al respecto; pero cuando no puedes medirlo, cuando no puedes expresarlo en números tu conocimiento es de un tipo escaso e insatisfactorio”. De ahí su famosa frase “Lo que no se mide. No se mejora.”

Esta es una frase que se puede aplicar a cabalidad en muchas áreas, especialmente dentro del mundo de las finanzas corporativas, ya que, si la entidad no tiene bien definidos sus objetivos estaría navegando sin un rumbo fijo. Si la empresa desconoce su posición económica actual, su crecimiento y desempeño es imposible que mejore y estaría condenada al fracaso. Si una empresa no evalúa constantemente sus resultados, no puede mejorar su desempeño.  De ahí la importancia de fomentar una cultura de autoevaluación y mejora continua dentro de una organización.  

Tipos de razones financieras

 Las razones financieras podemos dividirlas en 4 áreas, mismas que nos ayudaran a conocer la posición y desempeño de la empresa durante cierto periodo, en materia de liquidez, de solvencia, de estabilidad y su productividad.

Los indicadores de liquidez y solvencia son instrumentos que nos ayudan a determinar en que estado se encuentra la empresa para hacerle frente a sus obligaciones a corto plazo a una fecha determinada, así como evaluar los niveles de circulante (recursos) con que cuenta. Se entiende por liquidez la capacidad inmediata de pago en comparación con las distintas obligaciones a cargo con los diferentes acreedores.

Los indicadores de estabilidad productividad nos ayudan a evaluar el rendimiento de la entidad. Estos indicadores nos sirven para evaluar la continuidad del negocio, así como su desempeño durante un periodo de tiempo determinado. Lo interesante de estos indicadores es que además de evaluarnos de forma interna también nos permitirán compararnos con los indicadores de la competencia y del mercado en general. 

La importancia de conocer nuestra liquidez

 Este es el principal indicador que debemos de conocer y de cuidar. Lo primero que una empresa debe de conocer más allá si ganó o perdió en el periodo es si los activos circulantes que tiene a su disposición le son suficientes para cubrir sus obligaciones a corto plazo. Lo anterior ya que en caso no ser así se puede poner en riesgo la continuidad del negocio.

La fórmula para evaluar la liquidez de la empresa es muy sencilla, de la información financiera de la empresa tomaremos el dato del total del activo circulante y lo dividiremos entre el total del pasivo a corto plazo, es decir el total de las obligaciones que tenemos por pagar que sean menores a un año. La fórmula quedaría de la siguiente manera:

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El resultado que obtendremos será nuestro factor de liquidez. La teoría contable nos señala que lo ideal es que este factor sea superior a 1. Si este es el caso significa que nuestra balanza es positiva y al alcanzar nuestros activos a cubrir nuestras obligaciones a corto plazo, podemos empezar a ver en que se utilizara el excedente, como es analizar las necesidades de inversión y crecimiento, posible reparto de dividendos, etc. De todos modos, es importante verificar la disponibilidad de los recursos, (saldo en inventarios y cuentas por cobrar) con las fechas de vencimiento de las obligaciones para cerciorarnos de que no habrá cuellos de botella que puedan comprometer su pago. 

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En caso de no ser mayor a 1, el resultado lo podemos multiplicar por 100 para obtener el porcentaje de obligaciones que cubren nuestros activos. En caso de ser así, lo importante es analizar lo siguiente:

–         Evaluar que nuestros flujos de efectivo futuros sean suficientes para cubrir nuestros compromisos de pago conforme a las fechas de vencimiento.

–         En caso de tener prestamos por pagar, considerar restructurar la deuda y mandarla total o parcialmente a largo plazo (mayor de un año).

–         En caso de no ser suficiente los flujos de efectivo futuros considerar la posibilidad solicitar aportaciones de capital por parte de los socios para hacerle frente a esas obligaciones.

 En la práctica, como lo hemos mencionado anteriormente la forma de operación de las empresas depende mucho del sector en el que se encuentran, así como de las condiciones del mercado y la zona geográfica, por lo que estos resultados pueden variar. Sabemos que hay sectores donde trabajar con deuda o solicitar los inventarios a crédito es necesario. Esto no es malo per se, aunque lo ideal es que no fuera el caso, lo importante conocer muy bien nuestros flujos de efectivo futuro para no comprometer la operación del negocio y garantizar el cumplimiento oportuno de nuestras obligaciones para evitar cualquier contratiempo.